BLACK BIG BLUES


¿Quién no ha dicho al contemplar una obra de arte moderno “esto lo pintaría mi hijo”? Estoy segura de que no opinarían lo mismo contemplando la obra de Jean Michael Basquiat. Tal vez dudarían entre gastarse el dinero en pagarle clases de pintura para que aprendiera a dibujar o en elegir un buen psiquiatra que le tratara. Este verano visitar el museo Guggenheim puede ser la mejor terapia para cambiar de opinión.

Basquiat fue capaz en menos de una década de volcar sobre un soporte más de 3000 obras y, tal vez si esa mañana de agosto de 1988 el caballo no se hubiera tropezado en sus venas interrumpiendo para siempre ese torrente de trazos anárquicos que tanto me perturban, quien sabe si hoy podría seguir compitiendo generosamente en precio con Picasso o Van Gogh en las mejores salas de subastas.

Diez años expuesto a las calles de Nueva York le hicieron pasar de la caligrafía perfecta de SAMO©, con la que cubría de alaridos gráficos sus paredes a ritmo de Rap y Hip-hop, a lienzos en los que volcó la ira que había ido recogiendo por las mugrientas esquinas de una ciudad en la que en la década de los 80 del siglo pasado, ser negro aun seguía siendo una imagen difícil de llevar.

Los 100 trabajos suyos que podemos contemplar en Bilbao hasta noviembre, fascinan nuestra mirada pero estremecen el alma. Dudo mucho que mi hijo, incluso habiendo sido influido por los más vanguardistas artistas del SoHo, pudiera nunca haber sido capaz de pintar algo así.

Para ello, además de haber recibido el abrazo de los dioses, tienes que pintar con las entrañas, como él lo hacía. Si no tienes las vísceras cargadas de esa negra bilis que trepa desde el hígado hasta el cerebro eres incapaz de vomitar imágenes cargadas de excesos. Sus cuadros exhalan un aliento pestilente que nos paraliza pero, de los que no somos capaces de apartar nuestra mirada.

La pintura de Basquiat es la crónica de una descomposición, tanto personal como gráfica. Un ir tachando permanente, apartándose de todas las influencias que se le hayan querido reconocer para pintar solo aquello que le arrasaba desde dentro.

Que no te pare un taxi de madrugada porque tu piel es negra hace que, o bien quieras arrancártela o bien te lleve a embadurnar lienzos hasta la extenuación con un pincel cargado a reventar de pintura negra, amarilla o encarnada.

Boxeadores, máscaras, mordazas, santos, héroes, pordioseros, locos… tal vez no fueran para Basquiat suficientes trazos para dibujar el poema de una ciudad, llena de calles y cloacas.

#foto #educaciónplásticavisualyaudiovisual #nosinmiarte #notwithoutmyart #inmaculadadelrosal #basquiat #picasso #educacionartística

Posts Destacados
Posts Recientes
Búsqueda por tags
No hay tags aún.
Síguenos
  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic